Este es el sitio poético de Laura Martínez Coronel.

Despojos

Uno anda y desanda, corroe cada esfera, paladea la luz como una manzana dulce, está lejos de su calle con el paraguas estragado y móvil, fuera de su calle con las botas empañadas de barro, inevitablemente solitario.

En cada pared uno es un poco mágico.

Aún cuando el viento levanta el contorno azul de un olvido y nos olvida, aún cuando ya desesperadamente no olvidamos, y naufragamos en la feroz cicatriz que ya no cierra todas las flores que un día nos robaron.

La ausencia de la música afiebra y adormece y entumece.

La ausencia de lo que palpita entonces, nos convoca, a diestra y a siniestra siniestrándonos.

Y luego es todo aquello, los despojos.

Las múltiples claves en las que nos entendemos con el idioma entre minúsculas, mayúsculas y estadios fugaces de melancolía, luna y playas en invierno o mares violentos como guitarras en celo, simplemente enormes gaviotas que sacuden la piel del mundo como uñas.

Uno está brevemente muerto.

Acariciándose la sombra con un sonido más o menos lúgubre de payaso perdido entre ataúdes.

La sombra, que entonces se alarga y se aletarga se emborracha indómita para traernos el alcohol musgónico de la noche en dónde vamos a tropezarnos de a uno, de a todos, con nosotros mismos, encarnados con trajes de señoras y señores, de putas y ademanes, de niños y de jueces, de libros y de libras, de besos y de insuertes.

Por eso te pregunto que haces ahí desnudo tan despierto de espaldas a la vida dejándote morder los huesos con la espuma lóbrega e insalubre de una lengua estúpida...

Qué haces y no haces que deshaces y desnaces de ti para nacerme.

No me lo cuentes nunca.



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