
Despiertan desde mí las letras que reflejan amor sobre la tierra
cielo estremecido golpea la misma boca dónde duerme el frío
la noche vuelve a nacer respirando sus brotes
mi hija es una gaviota doblada sobre un músculo
encendidos papeles de una victoria próxima
Son escasas las lágrimas de Lucía
siempre ha llorado por dentro con su vestido multiplicado en ojos
de insaciable dureza para aplacar la tristeza
en su frente brilla un imbesable fulgor
Falta poco hija mía, cuando el volcán estalle serás un sueño que canta.
Duermes como las flores en los patios del mundo
apareces por todas las puertas calcinada y humeante
con la boca apretada y el cabello en luz creciente.
Te amo enormemente
Relámpago de árboles, domingo en que nacías
se ha secado la sangre pero palpita aquella hora de la tarde
mar vital, avanza tu clara espuma
en cada lugar acechan siempre los mismos vendavales
no huyas
darán desde su fábrica idénticas campanadas
Tú siempre muchacha de espinas irritadas
convocarás el río y extenderás la llama.
Dueña de la música, ten paciencia que llega la hora de fecundar
la piel del mundo sin necesitar de máscaras
Será una fiesta, saldrá de tu corazón la caricia amenazada
no volverás al silencio como un dios intransigente
Serás tuya de corrientes insepultas
desembocarás en tu alma.
Aún espero que te nombres en clave de sol milagro
nunca inmóvil, siempre nueva,
reinventada.
Bello poema
ResponderEliminarGracias por dejármelo leer
Muchas gracias a ti
Eliminar