Este es el sitio poético de Laura Martínez Coronel.

LA CARTA SEIS DE TRÉBOL


De mi quedó una planta carnívora de sol,un estremecimiento a horcajadas,una tibieza profunda con luces casi insoportables.

Enceguecida,proyectándome en la piel adjunta como un manuscrito perdido y silenciado, me encamino hacia mí con callada voz de bronce pálido.

Recomponerme,regresarme,establecer los códigos perdidos en el viaje,reconciliarme con la esfera del camino,los cristales humeantes,las crisálidas fogosas,los aullidos apenas atenuados por las máscaras impúberes,las melenas despiadadas ,los planetarios cuchicheos de las mónedas inmóviles

Ver,desde la órbita multiplicada del vientre la silenciosa pesadez de la esperanza.

Una nueva línea de árboles,la certeza del océano,los cabizbajos gestos del deseo,la humedad de los pies,las lágrimas expuestas,la música de violines desatados.

Ser yo,ese cruento planeta misterioso,revestido de materiales azules,muchas veces insípida,violenta,ávida de transgresión,feroz y dulce.

Ser nadie,para ocupar el lugar exacto en la fila de la mudez insomne y así detenerme,con los párpados llenos de palabras,escuchando las interminables sentencias del destierro

Pertenecer a la sangrienta escuela del silencio,por dentro de los sueños,mágica como una idea,vaga como el amor que no encuentra sus rasgos de profunda enemistad con la desesperación nonata.

Hoy,después de los muchos mediodías quejosos,buscando el auxilio de los pacientes moluscos, penetrando las concavidades de la ciudad de los caracoles,me veo,en los ninguneados espejos del adiós.

Fácil no es el olvido,ni recuperar el cuerpo que te abandona en un día sin relojes,así,como por descuido,en las esquinas del tiempo que te nombra.

El secreto se resume en ese tropezarse con la ciudad que llevas en los zapatos,caminándola apenas entre enjambres de sombra.

Ahora recuerdo la araña tejiendo siempre su casa de implorarme la remota virtud de destruirla

Pero distraídamente,emergiendo de los rojos follajes del viento,yo no hubiera sido capaz de desconstruir su urgente cárcel de paisajes nítidos.

La soledad irrumpe con su ejército de mariposas.

Están en todas partes,husmean el corazón,la madera,las ventanas abiertas a la niebla,la cama desordenada,los ojos de mandrágora que despeinan la noche en que finalmente encontraré la carta seis de trébol

Estarás en el bar con tu saco desnudo

El farol mirará mi duda temblorosa,explotaré,huiré,regresaré.. ..

Al fin de cuentas siempre habré sido la grieta que se nace imprecisa desde aquellas ausencias que cuentan las palomas

Yo te supe aquel día que flotaste por dentro de mi frente empapada sudoroso de vida cubierto por la médula que invadía mi sórdida musculatura ósea.

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