Este es el sitio poético de Laura Martínez Coronel.

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LOS EXTRAÑOS OJOS DEL FUEGO

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Consiste en buscar el humo ojos de águila caída

ahora quemados y en éxtasis no dueños de nadie

tu lengua azul que sube adentro de su viaje

la no delimitada sustancia del abismo con su fresca tijera

ríos sabios de profundo anonimato.

Consiste en derramarse única por tu muslo aquejado de dedos

aquella esperanza de agua microbial impura deliciosa

correrte en las manzanas sombrías de la noche con brújulas y pájaros

imaginar oscuridad de oírte clamor de simplemente

provocar la reacción de un bosque sudoroso

tocarte la mejilla pellizcarte impotente en un vacío nuevo

de amarte para siempre.

Sí, bueno, poesía de esas cosas algo tóxicas

pero...

te diré que recuerdo tu trajecito negro, la melena y el ojo

párpado indivisible

caminábamos juntos nuestra historia de lluvia

Consiste que existías en la vida y el mundo

a menudo he pensado encontrarte en el áspero desierto de la luna

pero mejor aquí abriendo por fin la puerta

para inventar la historia privilegiada del frío.

Esta noche es un olvido una vena puñalada

traes otro todo próximo eres un cadáver vivo

y yo sé que mi fantasma puede ser muy importante

estás rodeado de mapas para existir un instante.





Por esos ojos extraños todo el fuego

sumergido en una frase.


{O} ~ {☼} ~ {O}

Veintisiete de abril

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(Imagen: Andrea Favelli, Argentina. Cortesía de la artista)


Calle, ojos grises

sombra del rastro del hombre

tiene en la frente un agudo martillo

de pequeños huesos azules

y sangre vestida de fiesta para el herrumbre del sol

cabizbajo pasea, me mira distraído...

Vi a Darnauchans en la mañana

bajo la niebla de mi televisión herida

templando el instrumento de su alma

tan pálido y tan triste debajo de sus anteojos negros

tan húmedo de lágrimas debatiéndose en un mar de girasoles solidarios.

Hoy he nacido hace ya unos años

mi padre llama y siento que resbalo entre sus brazos

en el vérnix de ternura que me queda

MI pequeña hija sonríe bellamente como todos los días

en que pone guitarras en mi cama dolorida y las incendia de luz

Lejos de la sombra de mis pies

viajo por el corredor lleno de madre delgada y temblorosa

que me pariera entonces

es en su piel que quedo recostada prometiéndole

volver a nacer

me envuelve un tibio abrazo espeso

un beso enorme

una música de huesos deliciosos

un pan de carne tibia

un extraño olor irrepetible

y corto feliz y decidida los restos aún latientes

de aquel viejo cordón umbilical

que aún me pertenece.



* * *

Por el mar

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Por el mar

veo las estrellas de fuego



Desde el pozo del incendio

Golpeo en mi amarilla inmansedumbre



No puedo apagar la noche



Duele en mi mandíbula

Huraña y desnuda



Siento en secreto todo mi cuerpo desparramado en la boca



Y hueso a hueso desmembrada

Sin raíz



Sin esperanza

Oculta en la muerte.




* * *

(Imagen: Freddy Sorribas, Uruguay)

Clave de do

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Para llegar a la huérfana

contra el afán de perpetuar la belleza

huí por la ciudad

envuelta en quejidos y tormentos

quería cambiar de brazos.

los graves edificios deshabitados

en un infinito asombro de espejos hundidos en el cielo

autografiaban barandas y salas de hotel

vacías

con largos barcos de atardeceres mullidos

la vida me tenía contra su pecho

deslumbrada

el piano enorme cabía en las cicatrices de una manos

desnudas

ay como quisiera haber muerto

ay cómo debería haber muerto

por la asombrosa felicidad

o por lo incierto de todo

o por el cuerpo de la tierra

o el quererte decir

que era hermoso el patio con su estatua azul y el agua toda

o el edificio de piedra

o tu sonrisa soplándome caricias en el pelo.

* * *

(Imagen: Frida Kahlo, Mexico)

Parque de diversiones

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(Imagen: Maykel Herrera, Cuba)



Cruel

desplazado corazón del hombre

escucho por dentro de su historia

mientras en el parque de diversiones

galopa un muerto sobre una estrella de cera.

Un escultor talla en madera

dos senos desnudos y una mariposa agónica

Ordeno los lápices enfurecidos, las delicadas máscaras

El mar copia los árboles

dibuja las raíces

me muestra un ancla despedazada

y un amado mascarón de proa que no cesa de reír.

Negros rayos constituyen legiones de encías doloridas

bacterias que embisten en el rostro

pequeñas protuberancias esqueléticas

Este martes, secretamente lloro

dividida en tantas partes como puedo

buscando el tambor de la vida

empalagada de tanta hermosura.

Pero debo consolarme

abanico en la sombra pasadizo de mi espalda.

Toda la incertidumbre

va por el pequeño sendero

con sus pobres perros amarillos

en el siniestro reemplazo

de estas horas acuáticas

con un intenso aroma a semen que cae por el muro

reproduciendo edificios con fantasmas latientes

poderosos esqueletos vivos.


* * *

Latido

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(Imagen: Wilfredo Lam, Cuba)




El corazón escucha su latido

de piedra desacompasada

la pena le mira desde el fondo de su víscera estremecida

por un estampido feroz

por una terca esperanza.

Espera que voy por el corredor

espera que llevo en mi vientre un ciego derrotando la montaña

espera que tengo en el fondo de las órbitas

una mujer errada

verdugo de la felicidad

a mi pesar nombrada.

Vengo a decirte una frase pequeña

una cosa de nada

y a regalarte un frondoso ramillete

todo de rosas blindadas


* * *

Palabras cuevas

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(Imagen: Gentileza Freddy Sorribas, Uruguay)



El que ordena papeles de la primera médula

ese apilador de nombres para establecer el rumbo

tiene una lluvia de nítidos zapatos en la frente

anda por esta calle por la tuya con enceguecedoras luces

prisionero de una imposible celda

Cuevas

palabras

cuevas.

Tan olvidado el amplio goce

caricia de tránsito indefinido

pierna sobre pierna

legión de felicidad brillante

colores

gemidos

rejas rutas canciones

Quizás entonces el mundo se encuentre conmigo

y te nombre

A través de la médula

escucharé latir el corazón estrictamente al centro

inconmovible y triste


* * *

Patricia

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(Foto: Gentileza de Eduardo Fuentes, Argentina)



Te he visto en el puerto

cayendo la luz sobre la ciudad del mar

en su cueva de relámpagos

la furia de tu voz

Cómo detenerme

retroceder

arterias en fecundos ramales

con un vientre de oruga

tal vez

cómo acercarme a tu piel de fuego

con mi único dedo ileso de madre

para decirte

espera

te devuelvo la guitarra

tengo trenzas en el baldío habitado

por tus ojos

y se rompe el olvido

en la construcción vital de la esperanza.


* * *

Qué me darías

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(Photo credit: ozden from morguefile.com)


Que me darías

ahora

al regresar del porvenir…

Paraguas inolvidables

senos desnudos

mujer descalza entre los árboles

una reedición de voces inexplicables

la vaga hermosura inseparable

la luz perdurable de la estrella

la inmediata matriz con sangre oscura

un volcán con recuerdos imperiales

Los dos podemos ponernos a llorar

mientras soplas el alma en el costado derecho

dónde viven centenares de cuchillos

que flotan en el aire.



* * *

Sobre mi corazón

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(Imagen: Sebastián Santana, Uruguay)



Sobre mi corazón llueve la soledad

la áspera duda

se mueve como un motor una frase absurda

para que me vaya pronto a fecundar la maleza



No puedo quedarme más arrastrando fuego y cárcel

aturdida de voraces inreposadas dulzuras

con una gran melodía forzada a ahogarse en silencio

en este lugar extraño dónde mis sienes estallan



Busco, rasgo, palabras que escaparon de mí

pienso sol, sueño patios

novia con vientre escondido

manos debajo de un árbol eterno de flores mustias

muchedumbre de gente oscura

pálida gente

Late sirena en pequeña pantalla

a través de ti cruzará imposible puente

conduzco por rutas sangrantes



furia de frente



Despoblada especie

la noche en silencio

humo enseña desalientos



Pero la vida toda rugiente

desencadena el opio de los buitres.



* * *

En la oscuridad

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(Imagen: Rufino Tamayo, Mexico)


En la oscuridad

árbol movedizo que crece a la vera de la música

paredes fascinantes con hojas en tropel

palabras sin mordaza

al límite del pudor

la blanquísima luna vientre repleto

de mariposas

Tu cuerpo donde leo mi destino

desvelada y cruel

esporas disfrutables de un polen maleficio

testamento de loca boca adormilada

Ya no queda el espejismo luciérnaga

ni nada por decir

me remito a gastar el ruido de tu sangre

a mansalva viviendo

como hiena feliz.


***


De "Las palabras inútiles" 2004

De su boca

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Miente y surge de su boca

una bocanada sirena

sencilla cosa que redime

la pobre estupidez

dividido entre locura y desaliento

noblemente orgulloso

con venas azules en las piernas gruesas

un gesto de impaciencia

un intacto rictus de asco ingobernable.

Para soñarle tengo que desparramar los muslos en la imposible arena

ver el gato pasearse amarillo y sucio por una línea delgada

en una noche furiosa de carcajadas gigantes

como si todo no importara

como si todo hasta la vista fuera nube cargada de estertores

bravos en el aire de la duda.

Entonces abro la puerta

con un frío quieto en el sueño colérico

soy inmortal

imagino la ruta hacia mi alma.

Construyo una torre que vierte manantiales

me tomo en serio agudas banalidades

penetro al fondo de mi pecho

esperando otra noche

Todo por un instante me dignifica

Todo por un instante

me pertenece.



* * *

Los gatos están libres

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Admito la penosa sensación en los toboganes invisibles donde

me deslizo

entonces

los pañuelos usados son insectos

la vida el verdadero refugio de un manojo de pelos o semillas

la figura de los miedos una intervención mayúscula de idiomas

que desconoceré para siempre,

Ocurre que los gatos están libres y duermen sobre sus cabezas

en celo

heridos de muerte

salpico profundamene indignada los mordiscos de sus pieles

escribo sobrenombres sobre cuadros polvorientos

la transgresión es el vértigo mas puro

el tiempo se proclama metálico y me enciende los dedos.

Es terrible que crezca y se apague la madera

ser la palabra equivocada, el hilo tenue que no puede sostener

los tigres ni borrarlos de la ropa

Me muevo en la hondura del agua, despeino la pieza

cadáveres arbitrarios hermosas caracolas

las moscas me paralizan, la naúsea implora.

Preguntan sobre jadeos de miembros en la puerta

abro

soy la página hormigonada de la siesta

Estoy ciega, me cubro de montañas

tacto desnudo para el futuro invierno

velada de felicidad notable.

Quiero

días alegres ternuras originales imposible cordura

principio del mundo

las manzanas en el puente de la noche

rodando entre relámpagos con cáscaras de fuego.

Quiero

amar los huecos de tu nombre, los filos del reloj solitario

los pasos deshabitados de tu historia.

Me separo del dolor creando veloz invernadero

palpito las estrellas de tu vida desde mi casa oculta

para ser carne trémula a destiempo.

Admito que toda incertidumbre voló en esta tarde

con sus extrañas sombras camaleónicas

liberadas de mí

sobre un espejo.

Distancia

Todo en exceso, números de especie desollada

manos, labios, convicciones,

irrefutables escudos de ancestro bibliográfico

Cae a varios quilómetros de la pared

recoveco engendrado

por fugaces visiones asimétricas

lo mismo de preguntarse ayer y responderse nada

signos cerrados de noche

vino a tiempo y en distancia

copa de vino también, viejísima carcajada


Que nadie sepa mi nombre.

Tú mismo has sido testigo de la conspicua mirada

del olor de las cadenas, del atuendo con sus ramas

sabes que ni monedas caprichosas por extrañas

han de pagar tanto horror extendido por el agua

sé que nada ha de quedar cuando al fin corra y se vaya

corra tanto en el incómodo desprenderse de la fábula

ni el obsceno irrespirable quejido de la muralla


Que nadie sepa mi nombre


Puedo nacer tumultuosa,

lóbrega

diluvio de fuego inmóvil

aún así

escribir su testamento con mi alma en rebanadas

verla morir entre estériles estertores

telarañas

la luna toda rugiente

y mis manos iracundas en un profuso goteo

de enceguecidas palabras.





***

La poesía

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La poesía me escupe con garganta furiosa en esta hora amarga

me naufraga, me enciende, me desangra de fuego por su boca de abeja

no perdona extravío

ni la noche que espera su piel propia.

Obedezco la luz que me teme y extorsiona mi brazo contorsiona mi mano

asombrada asombrosa

por todo lo que está sobreviviendo ahora

el camino dónde descuidada puse un dedo egoísta de lluvia

Ella cava sin tregua en mi vientre y mi carne y aunque suelo ausentarme

yo me pierdo con ella vestida de su traje sollozando los quebrados designios

Puedo proclamar que nací en la tarde plumón tibio

de aquella fantástica hora berreando con el ruido de peces ronroneantes

con brava desventura orgullosa de sombra.


Que necedad absurda.


Siempre estuve escondida fértil de golpe ciega de luna

siempre estuve escondida en la espesura olor desconocido

para que usted, señora paridora de la música

me meciera brutal con sus claves sin tregua

con su lengua mayúscula

toda hecha de profundos relámpagos

hermética belleza desnuda.

* * *

(Imagen: Wilfredo Lam, Cuba)

Una mujer ama

Una mujer ama

sobre un signo...

un designio

una metáfora

un encuentro

-desencuentro-


Una mujer vuelve de sus gestos

con la luz de un inexplicable

grueso

sueño



vuelve

como nacen del césped

los fantasmas

poco antes del amaecer

violentando ataúdes

con las alas...

---

De “El tiempo de la lluvia”

Mientras

Mientras

me bañaba

conté algunos glóbulos que se desparramaron festivos por el piso

toda la piel del mundo

no hubiera cubierto el deseo de estar viva

todavía

el próximo año

Puedes desaparecer

o te desaparecen

sin el oscuro auxilio de una convicción biombo

para ocultarse

o una desmedida certeza inocultable

Prefiero irme

llena de miradas

desterrada

intacta de mí

poderosa en el agua

para el próximo sonido tigre de la noche

reintegrada.





***

ESCRIBO

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Calle dibuja la ausencia lava los faros acude esperanza

abajo mordaza de amigo, descoso sus ojos, su boca palpable lavo la miel que seca le duele

sostengo el hormigonado frente de letras.

Perdón estuve viva laringe desgarrada lágrima azul

los perros pactando con mi regreso y yo, dormida sobre las barbas del musgo

convicta peregrina mar de invierno naranja

deshojando semillas, una labor extraña

apilando las capas del mundo la lluvia lavando los signos

abre y cierra fértil fuego rebosante de dedos

un rastro de alma, un nombre de viento, un beso en un seno de antorchas eréctiles

Me han dejado sola, es bueno perderse navío y estrella

apago los libros, despierto el espacio, inundo los huecos

Escribo.

Ciega, compacta, genitalidad y precipicio

abierta en la errante consecuencia con la llave en la sangre para abrir

la profunda raíz, escuchar el sonido, oler la veloz insistencia del canto

encantarme,

acuario nocturno, peces amarillos.

Oxigeno campanas y vivo.

Hasta ayer temblorosa gimiente y a horcajadas, sin nada que saber, impecable, obediente.

Hoy me desconstruyo

Sílabas secretas.

Escribo.



Laura Inés Martínez Coronel.

- - -

(Imagen: Fernando Botero, Colombia)

Bramido

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Aún conozco
de tus brazos la brevísima existencia
de un paraguas
Un sacudón de la histeria
lo convirtió en el aire
en una gata.
Era negro, estaba vivo
y lo hundías en mis muslos
entre caricias fluidas
y batallas.
Que el diablo no te ampare.
Que un una multitud
Rías y estalles.
Aún conozco tu franja de desaires
tu bravía escandalosa ruta de las ocho
el bramido sin medida de la lástima
y aquella dulce ecuación
y alguna pequeña canción
vestigio de moscas en celo
o palomas heladas
impunemente dormidas para siempre
en sus jaulas.

- - -
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